Una amiga escribió:
“El cristianismo sigue siendo el mismo ayer y hoy, Dios sigue esperando lo mismo de nosotros: una entrega incondicional y completa.”

Antes que todo perdonen lo poco lógico de añadir porcientos a dos conceptos no mensurables, pero supongo que se puede captar mi propósito con esto.

Lo primero, comparto el hecho de que que Dios sigue buscando seguidores fieles e incondicionales que manifiesten esto con una entrega completa a El.

La segunda parte(aunque entiendo lo que quiso decir mi amiga), es oportuna para expresar lo que pienso sobre el particular.

Entiendo que el cristianismo ha evolucionado un tanto desde su orígen. El de hoy dista mucho de lo que debiera ser y el que debiera ser se extravió en alguna parte del camino del olvido. Lamentablemente al hablar de cristianismo muchos lo ven como un partido exclusivista y atemporal cuyas pretensiones son condenar a quien no piensa como sus miembros, nuestro discurso se ha vuelto tan místico y arrogante que provoca rechazo de primera vista. No el rechazo como via de consecuencia del Camino, sino el rechazo a partir de nuestra filosofía dogmática, espiritualosa y esenia.
Cristo sigue siendo el mismo. El cristianismo lamentablemente no. Nuestra praxis llena los canones del cristianismo, en los de Cristo nos quedamos cortos. Cuando perdió el cristianismo el enfoque? Muchos colocan el desvío alredor del 325 d.C., otros un poquito antes, pero sim importar el aspecto cronológico creo que tenemos un reto por delante, un reto impostergable, un reto inrechazable. Ser la iglesia. Ser la iglesia que extiende el Reino al necesitado y perdido, ser la iglesia con el mensaje del Reino. La iglesia que no sigue la religión, que no sigue el dogma humano, la Iglesia que sigue a Cristo por encima de lo que han hecho con el cristianismo.

«La iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» Efesios 1:23
Cuál es tu reflexión???

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