Jesús, ¿Un buen vendedor?
Según el Código de Comercio Dominicano, un comerciante es una persona que ejerce el comercio y hace de eso su profesión habitual.
Es decir que aunque en algún momento hayamos comerciado(vendido) algo con la intención de ganar dinero, es muy probable que la mayorÃa de ustedes no hayan hecho de esto su profesión. (Aunque actualmente en nuestro paÃs, esa tendencia profesional ha aumentado con las famosas “pacas” y las “importadoras”)
Tanto a mi esposa como a mà nos ha tocado en algún momento vender algo, desde una bicicleta, hasta recientemente un “gabetero” y sin dudas que todo el que vende hace galas de las virtudes y cualidades excelsas del artÃculo que pretende traspasar por dinero.
En mis experiencias comerciales, no recuerdo haberle dicho a alguien con claras intenciones de comprador: “Pues mire, a parte del dinero esto  le costará su esposa, sus amigos, su familia o algo tan peculiar como su vida”
Es como pararse frente a alguien y decirle: “Oye amigo te vendo este carro, lo único es que cuando se compra este vehÃculo automáticamente deberás dejar tu casa, y todo cuanto tengas para vivir las 24 horas del dÃa en tu vehÃculo…pero no pongas cara triste. Por fin tendrás un vehÃculo!”
Nos parece ridÃculo que esto pueda ser asÃ, porque de un producto o artÃculo tener estas condiciones de venta, el comerciante “sagaz” las esconderá o las pondrá en un contrato con letras “pequeñitas” para que firmemos y nos tiremos encima el gran problema de nuestra compra.
Punto. Aquà entra Jesús.
“Grandes multitudes seguÃan a Jesús, y él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mà y no sacrifica el amor a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun a su propia vida, no puede ser mi discÃpulo. Y el que no carga su cruz y me sigue, no puede ser mi discÃpulo.” Lucas 14:25-27
Pero ven acá! ¿Y no es de ganar gente (discÃpulos) que se trata este asunto? ¿Y este método? ¿Algún acesor o mercadólogo que nos dé una mano? ¿Algún buen “vendedor” que le diga a Jesús que esa no es la forma de vender una idea? Habrá alguien que le explique al Maestro que el pueblo le coge mieo’ a la gente que propone cosas asÃ?
Ya hay quienes entienden esto y tienen ya unos años “vendiendo” lo que ellos creen son las “ideas” de Jesús pero de una forma más “positiva” y de hecho, parece que muchas personas les compra sus ideas mercadopseudoevangélicas, (esta palabra me la inventé), por lo que estos señores entienden que va bien el comercio…digo, el ministerio.
Pero, ¿Que tal si Jesús no es un vendedor de sueños? ¿Que tal si Jesús no es ese vendedor de autorrealización que nos han pintado?¿ Que tal si Jesús no es un comerciante?
Cuando leo las palabras de Jesús no veo aquà las palabras del vendedor más grande del mundo*. No veo aquà los sofismas de quien me dice “todo te saldrá bien ahora”, “te aumentarán el sueldo cuando te hagas mi discÃpulo” “te sobrará el dinero y serás cabeza y no cola cuando me sigas” , “no sufrirás ni te enfermarás jamás”. Todo lo contrario.
Como dijese Ravenhill: ”Gracias a Dios [las intenciones] y la bolsa de Simón el Mago no atraen la atención del EspÃritu Santo.”
Jesús no vende sueños. Jesús no ofrece el camino a la autorrealización. El camino que él ofrece es la autonegación y entregar…la vida. No menos.
La cruz no era un adorno, era un instrumento de muerte y Jesús nos propone mirar la muerte por causa suya, como si del más minúsculo de los requisitos se tratara.
¿Es que vivir sin ser seguidor de Cristo es tan opuesto a Él que he de morir a mà mismo para poder seguirle?
Pero si Jesús lo que quiere es que yo le siga, ¿Por qué no me deja sencillamente comenzar a seguirle sin que tenga que dejar nada? Pedir eso es proponerle a Jesús que me deje seguirlo sin seguirlo. Sencillamente un absurdo.
La lÃnea divisoria entre la cosmovisión del mundo y la de los seguidores de Jesucristo es totalmente opuesta y significa denigración y menoscabo. Cuando los peregrinos de Bunyan pasaron por la “Feria de la Vanidad”, eran toda una burla. Sus palabras, sus ideas, sus valores, sus deseos, su rumbo era completamente diferente de la gente de “Pueblo Mundano”. ¿Pasa asà con nosotros?
Asà que hermanos, el evangelio no es el producto de moda que hay que vender. No lo hagamos.
Si no eres un discÃpulo de Jesús, quiero decirte que venir a Cristo probablemente no te hará el chico o chica más popular de tu comunidad, que seguir a Cristo no te hará el más emprendedor de tu negocio, que seguir a Cristo hará que muchos que creÃas tus amigos te echen a un lado. Que quizás seguir a Cristo en tu vida signifique renunciar a sueños de fama y grandeza en este mundo, todo lo cual es perecedero e inútil.
Seguir a Cristo lo cuesta todo. La paradoja es que no hay nada que tenga más valor. Por eso Jesús no lo rebajó a un buen producto digno de una buena mercadotecnia sino que lo presentó como un tesoro por el cual valÃa la pena entregarlo todo.
La ofensa del evangelio es su propuesta de que sin Cristo, todo es nada, La ofensa del evangelio es la cruz que tiene que tomar el que lo recibe. Si quitamos la cruz de nuestro mensaje, quizás seamos buenos vendedores pero no seremos predicadores del Evangelio.
Predicar a Cristo sin su cruz a lo mejor aumente nuestra audiencia, pero como dijo C.H. Spurgeon, es traicionar a Cristo con un beso.
“Es duro ser corregido (creo que mis sentimientos fueron heridos). Pero valió la pena el tomar conciencia que la cruz no está a la venta y la sangre de Cristo no tiene precio.” Max Lucado
*Libro de Og Mandino
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