A mi hija Dana
Hace seis años Dios nos iluminó la vida trayendo a nuestra familia el más hermoso regalo de navidad, la más hermosa esquina labrada de nuestra casa.
A ti Dana:
Gracias por ser tú, por ser tan amorosa, por siempre inaugurar mi día con un beso, por esperarme cada día con un abrazo, por transformar mi vida con tu amor, por hacerme víctima de tu cariño y hacer salir de mí una sonrisa cuando el trabajo parece haberla atrapado. Por cada “Te Amo” que sale de tu boca, aún cuando no entiendes la fuerza que esas palabras dan a mi corazón y como esa simple frase inunda todos mis sentidos. Gracias mi bebé. Espero que cuando sepas leer, puedas ver entre líneas, que tu papá no deja pasar un segundo sin agradecer a Dios por ti.
Tu inocencia, dulzura y belleza, impregnan mi ser de gozo y agradecimiento ilimitado. Has dotado mi vida de una felicidad que ignoraba existiese. Tus sonrisas y abrazos, son el argumento más grande acerca de la bondad de Dios que he conocido.
© Por Lenin Almonte. El Blog de Lenin Almonte
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