Lenin Almonte

Mi Discurso en la XXXVII Graduación de la UNEV

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Discurso de Lenin Almonte en la XXXVII Graduación de la Universidad Nacional Evangélica (UNEV).

Muy buenos días honorables integrantes de la mesa principal, autoridades de nuestra UNEV, compañeros y compañeras graduandos, invitados y público en general.

En esta mañana, es para mí un gran honor representar a mis compañeros y compañeras graduandos, y no hay dudas de que este día adornará emblemáticamente nuestros recuerdos.

De manera significativa quiero dar gracias a Dios, puesto que es Él, quien vuelve finito al hombre, quien convierte en comedia la sabiduría humana, quien permite el descarrilamiento de nuestras ansiedades, quien pone término a nuestro conocimiento, pero al mismo tiempo, es Él quien guía al ser humano a la vida y le conduce con sabiduría.  Sin Dios, nuestros pasos hubiesen desfallecido en estos años. Tal es la gracia que nos ha dado que hoy concluimos con éxito nuestra carrera universitaria.

Quiero además dar gracias a nuestros padres, porque muchas veces han sacrificado su propia felicidad por la nuestra, convirtiendo sus sueños en un motor de impulso del de sus hijos. En ese sentido mi madre ha sido un don en mi vida.

Y en ese agradecimiento familiar, siendo justo, debo incluir a todos aquellos que nos sentimos bendecidos ilimitadamente por tener un cónyuge e hijos que nos aman y nos apoyan. De manera especial agradezco a mi esposa  y a mi hija.

Gracias también a esta Alta Casa de Estudios y a sus maestros, por acogernos durante este tiempo y dedicarnos valiosas horas de sus vidas que han servido para formarnos no sólo profesionalmente sino también axiológicamente, de modo que seamos entes de bien en este nuevo rol que hemos de ocupar en la sociedad.

Los Juegos Olímpicos de 1992 nos hicieron testigos de una de las más dramáticas escenas de perseverancia que la historia humana haya visto. Derek Redmond, candidato a ganar medalla en los 400mts planos había entrenado por años para llegar a este evento que se celebra cada cuatro años. Inició la carrera como era de esperarse, a toda velocidad, pero cuando solo le faltaban ciento cincuenta metros para llegar a la meta y ante la mirada atónita del mundo, su tendón de la corva sufrió un desgarro, cayendo al piso. Nadie esperaba lo siguiente que pasó, pues Redmond se puso en pie cojeando, y ayudado por su padre, siguió casi arrastrándose, para por fin llegar a la meta.

El estadio se puso de pie para aplaudir a un hombre que aún en medio de la adversidad no le importó el dolor, no le importó llegar el último, pues su objetivo durante todos los años de preparación se resumía así: “Yo llegaré a la meta.”

Son muchos los que inician una carrera universitaria con gran alegría y pasión, pero que cuando se encuentran con las dificultades, la necesidad de esfuerzo, los diversos reclamos de la labor académica, prefieren abandonar sin llegar a la meta. Sin conseguir el objetivo avizorado a priori.

La felicidad me embarga al poder dirigirme a un grupo de personas que no se dejaron vencer por las dificultades. Un grupo de personas que quizás viajando de una ciudad a otra cada semana, abordando cuanto carro público o transporte se conozca. Atravesando dificultades económicas, o estudiando mientras todos dormían o se divertían. Otros ante la más difícil situación de la salud deteriorada de un familiar o de ellos mismos, se levantaron del suelo de la desesperación para decir: ¡Yo llegaré a la Meta! ¡Yo obtendré mi título universitario! ¡Yo me graduaré!

Compañeros: ¡Lo hemos logrado! Gracias a Dios por eso.

Sin embargo debo ser consecuente y honesto. Lograr esta meta no es el fin.

En la actualidad, nuestro mundo embriagado de relativismo y pluralismo, ha sido siniestramente conducido a una parálisis moral e indiferencia social que hoy al dar este gran paso estamos llamados a enfrentar.

Nuestra República Dominicana vive hoy momentos de gran inseguridad social, donde la violencia parece caminar impune por nuestro territorio y donde el silencio de las voces nobles de nuestra nación es la presencia más evidente.

Pero hoy cruzamos el umbral y levantamos la voz. Levantamos la voz para proclamar que el mensaje que promueve que debemos vivir como cazadores desesperados detrás de cosas materiales, solo destruye los pueblos. Que el mensaje difundido de que las personas valen por lo que logran o tienen, no es ni ético ni productivo, sino que es sólo la consecuencia de haber olvidado a Dios.

Cuando nuestras prioridades no gozan de orden, olvidamos que existimos para amar a Dios y a los demás, y que las cosas solo existen para que las usemos para tal fin,  comenzamos a amar las cosas, usando a Dios y a las personas para nuestros intereses hedonistas e individualistas.

En una sociedad con tal cosmovisión, acceder a los recursos primarios de subsistencia se convierte en una aventura cual Indiana Jones, donde la educación, la salud, una vivienda digna y un trato laboral justo se convierten en privilegios de una minoría y la utopía delirante de las mayorías.

Ya para finalizar, quisiera compartir con ustedes unas líneas de una canción que hace unos meses escribió mi amigo y compueblano, el cantautor Alid Vega, de modo que podamos tomar su mensaje como una forma de luchar por un mejor país:

“No todas las torres serán derribadas, no todos los barcos van a naufragar. Todavía hay hombres que no son corruptos y mujeres valiosas dispuestas a luchar. No todas las guerras serán realizadas. No todos los cirios se van a apagar y no eternamente estarán oprimidas naciones y ciudades, la pesadilla terminará. Queda algo en medio del dolor, queda una esperanza: La promesa de libertad que nunca se acaba. Y aunque no nos quieran escuchar o hasta que lo quieran ocultar, mientras se predique la verdad queda una esperanza.”

Hoy tenemos delante de nosotros dos puertas abiertas: De un lado la puerta a la insensibilización humana, moral, social y religiosa, del otro lado la gracia de Dios nos ha franqueado el sendero para que seamos luz en medio de las tinieblas rampantes que nos circundan, convirtiéndonos en agentes de bendición en los distintos procesos políticos, sociales y económicos de modo que la calidad de vida y el desarrollo, sean sostenibles y duraderos en nuestra nación. El amor a Dios y a los demás, es lo que hará esto posible.

Francis Chan escribió: “Lo que me asusta no es fracasar, lo que más me aterroriza es tener éxito en asuntos pasajeros e irrelevantes”

Con la  gracia de Dios el sol brillará en el horizonte, las dificultades serán nuevas oportunidades de crecer, el triunfo valdrá la pena y los frutos cosechados serán eternos.

Graduandos, o mejor dicho, compañeros profesionales: Levantemos la voz por los que no pueden hablar, abracemos la esperanza de proclamar la verdad, pues como reza el verso que adorna el escudo de nuestra bandera, citando a nuestro Dios y único Salvador Jesucristo, sólo ella [la verdad],  nos hará libres.

¡Que Dios les bendiga y muchas gracias!

Puedes descargarlo dando clic en el siguiente enlace:Discurso de Lenin Almonte en XXXVII Graduacion UNEV

 

© Por Lenin Almonte. El Blog de Lenin Almonte

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  • Divina

    que increibles discurso, Dios lo bendiga muchisimo pastor, se le quiere mucho y lo admiro,,,,,,,la gloria sea de Dios

  • Divina

    que increibles discurso, Dios lo bendiga muchisimo pastor, se le quiere mucho y lo admiro,,,,,,,la gloria sea de Dios

  • Divina

    que increibles discurso, Dios lo bendiga muchisimo pastor, se le quiere mucho y lo admiro,,,,,,,la gloria sea de Dios

  • Nestor_saldivar

    Felicitaciones mi querido hermano. Una verdadera joya!

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Soli Deo Glori. Gracias Nestor por tus palabras. Un abrazo.

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Soli Deo Glori. Amen Divina y gracias por tanto aprecio.

  • http://www.facebook.com/people/Rafael-Sanchez/1360057635 Rafael Sanchez

    ME LLENA DE ALEGRIA MIRAR TU EFUERZO ECHO RELIDAD FELICIDADES MI AMADO HERMANO.

  • Ray Abad

    Hey hermano. Yo estaba presente en la graduación. Era el número 1406 de la lista.. Excelente discurso.

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Ohh Raymundo! 1406! Que fuerte eso! Bendiciones y felicidades hermano también. Muchas gracias y a Dios la gloria.

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Muchísimas gracias Rafael, mi hermano y amigo. La gracia inmerecida de Dios ha sido evidente en mi vida. Un abrazo!

  • Moises Despradel

    Gloria Dios!,que buen discurso, muchas felicidades por la graduación!!,le doy gracias al Señor por haberme llevado al Ministerio Cristiano HOME,por medio del cual he encontrado muchas bendiciones, entre ellas al siervo de Dios, hermano, pastor, mentor  y  amigo: Lenin Almonte ,el cual al considerar yo, cuál ha sido el resultado de su conducta en Cristo y su predicación de La Palabra de Dios, puedo afirmar: Que su Fe en Jesucristo ,es “digna de imitar”
    Como dice:
    Hebreos 13:7
    Acordaos de vuestros pastores,
    que os hablaron “la palabra de Dios”; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e “imitad su fe”.

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Gracias querido hermano Moisés por esas palabras. Definitivamente que sirven de gran ánimo y desafío para mí. Debo decir que la gracia soberana de Dios me ha dado más de lo que merezco, dentro de los que cuentan personas como tú. Bendiciones.

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Gracias querido hermano Moisés por esas palabras. Definitivamente que sirven de gran ánimo y desafío para mí. Debo decir que la gracia soberana de Dios me ha dado más de lo que merezco, dentro de los que cuentan personas como tú. Bendiciones.

  • Egresadosunev

    Lenin, muchas felicidades por ese gran logro y merecido premio, El Señor siga derramando sus mas ricas bendiciones para ti y toda tu familia y te ayude seguir creciendo en gracia para con Dios y los hombres.

    Este país necesita miles de hombres como tú que saben poner en alto lo Dios pone en sus manos.

    Sigue Adelante mi hermano. 

    Atte. Fernando Peña,
    Director Nacional de Egresados
    Universidad Nacional Evangélica
    Con asiento en Santiago.
    mail: egresadosunev@gmail.com
           fernandounev@hotmail.com

  • http://leninalmonte.com Lenin Almonte

    Fernando gracias por tus palabras. Que el Señor te siga colmando de sabiduría en las funciones que ha permitido sean delegadas en ti. Inmensamente agradecido a Dios por la UNEV y porque personas como tu Dios las use como lo hace para llevar a cabo su obra. Un abrazo.