Cuando la mentira se acepta como verdad.
Señor aparta mi oÃdo de aquellos que vienen a explicarme lo que es el mundo sin mencionar que es tu obra de creación. LÃbrame de aquellos que hacen grandes y elocuentes afirmaciones sobre asuntos supuestamente veraces sin tomar en cuenta a Cristo. Aparta de mi camino a los promotores de un poder sin EspÃritu Santo.
Sencillamente, no hay planeta sin Creador, no hay veracidad sin La Verdad, no hay poder sin el EspÃritu.
La verdad no es mi opinión acerca de lo que ocurre, no es la percepción de mi realidad. El cosmos no existe ajeno a su sustento, no se sostiene en independencia de Dios. El poder no se obtiene en una urna electoral, ni en la proclamación populista que revienta mis oÃdos con serviles aplausos.
Sencillamente, no hay veracidad sin La Verdad, no hay planeta sin Creador, no hay poder sin el EspÃritu.
Poder tiene aquél que ha recibido en el Pneuma, la capacidad para vivir en oposición intensa y contÃnua a la cosmovisión mundanal. Sólo aquellos que tienen paz con el Padre tienen tranquilidad en medio de las aflicciones presentes, asà como humildad ante las bendiciones futuras. Sólo cuando nuestra verdad es La Verdad, escapa de ser una mentira mal interpretada.
Sencillamente, no hay poder sin el EspÃritu,  no hay criaturas sin Creador,  no hay verdad fuera de La Verdad.
La gracia del Padre, la comunión del Hijo y la guianza del EspÃritu Santo, sea con nosotros en este viaje de vida, donde muchas veces la mentira se acepta como La Verdad.
© Por Lenin Almonte.  El Blog de Lenin Almonte
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