El solo hecho de que decidieras ser mi esposa, te hace digna de mis agradecimientos más sinceros. Pero no te conformas con ser sólo mi apoyo, eres más que eso, eres bondadosamente indefinible.
Gracias por demostrarme tu amor cada día, por hacer de mis sueños los tuyos, por alentarme siempre. Gracias por tus oraciones en mis momentos de dolor y por tus alegrías en mis momentos de felicidad.
Nunca pensé poder sonreír tanto en los labios de otra persona, mirar tanto a través de otros ojos, vivir tanto a través de otra vida, amar tanto a otro ser humano como te amo a ti. Contigo he vivido los momentos más dulces y sorprendentes. Tu amor, lealtad y fidelidad me hacen sentir infinitamente dichoso, me hacen vivir feliz. Le doy gracias a Dios por dar a un hombre normal y ordinario, la esposa que ni el mejor de los hombres merece.
Eres mi mejor amiga, abnegada compañera, ejemplo sincero de entrega. Tu vida ha sido un don tan inmenso para la mía que el despertar cada día a tu lado, hace sonreír mi alma con una intensidad eterna. Me has dado tantas alegrías en diez años de matrimonio, que mi vida no es suficiente para agradecerte por ellas.
Te Amo.
© Por Lenin Almonte. El Blog de Lenin Almonte
Usted puede reproducir y distribuir este material,
siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su
contenido y reconociendo su autor y procedencia.


















5